Iberseries Platino Industria ha vuelto a confirmarse como el principal encuentro internacional para los profesionales de la industria audiovisual en español y portugués. Su sexta edición ha contado con más de 2.800 profesionales acreditados, unas 1.500 empresas participantes y 54 países representados. Y, como cada año, también ha sido el marco de los Encuentros Platino EDUCA.
El pasado viernes 2 de octubre, Platino EDUCA acudió a Cineteca Matadero de la mano de la Cátedra en Cine, Mujer y Educación (CIMUED) de la Universidad Nebrija, creada en 2024 en colaboración con EGEDA y Platino EDUCA para impulsar la investigación y la promoción de una industria audiovisual iberoamericana igualitaria que ofrezca oportunidades para las mujeres en cada ámbito de la producción.
La pionera cátedra, que en sus casi tres años de existencia ha logrado tener 21 universidades públicas y privadas asociadas en toda Iberoamérica, presentó los datos recogidos en su más reciente investigación, titulada ‘Radiografía de la participación femenina en la industria audiovisual colombiana: acciones para el cambio y la igualdad de oportunidades’.
El estudio, presentado por la directora de la cátedra, Marta Saavedra, por sus investigadoras Mercedes Herrero y Rocío Gago, y por la directora colombiana Liliana Bocanegra (Siempre bruja, Salón de té La Moderna), ha observado la situación de las profesionales del audiovisual en Colombia, analizando los diferentes puestos profesionales para determinar las áreas en las que resulta más urgente activar políticas que fomenten la igualdad de oportunidades y de representación.
Según explicó Mercedes Herrero, la industria audiovisual colombiana cuenta con una representación femenina del 30,1%: un porcentaje creciente que, sin embargo, está lejos del 38% y el 39,5% que ostentan España y México, respectivamente.
Las mujeres solo predominan en las profesiones centradas en la estética y la organización, y son especialmente escasas en aquellas de tipo técnico.
Además, apenas alcanzan posiciones de alta responsabilidad creativa: solo 7 de los 54 largometrajes contemplados en el estudio (aquellos estrenados en 2025) contaron una directora ejerciendo en solitario.
Estos largometrajes dirigidos por mujeres tienden a ser mayoritariamente documentales en vez de obras de ficción (6 frente a 3). Suelen tener por protagonistas a mujeres fuertes, resilientes y supervivientes, y narran historias de lucha y reivindicación, conectadas con el pasado y la memoria (personal y colectiva), con el medio ambiente y con las comunidades humanas.
Destaca el hecho de que aquellos equipos audiovisuales liderados por mujeres, en los que las posiciones dirección, guion y producción suelen concentrarse en una única profesional, tienden a alcanzar la equidad y cuentan con más mujeres en prácticamente todas las categorías profesionales.
Entrevistada por la investigadora Rocío Gago, la directora colombiana Liliana Bocanegra compartió con el auditorio su vasta experiencia profesional, tanto en Colombia como en España.
«Para poder llegar a dirigir en Colombia tuve que pasar muchos años en otros cargos donde hay mayor presencia femenina, como son los de organización», declaró la cineasta.
«Durante muchos, muchos años fui asistente de dirección y script, hasta que por fin me dieron la oportunidad de empezar a dirigir. Costó que creyeran y confiaran en mí. En general les cuesta confiar en las directoras mujeres a la hora de asignarles proyectos, de entregarles unidades a dirigir si es que hay varios directores, de concederles según qué presupuestos... Por esto me siento tan afortunada y estoy tan orgullosa de haber recorrido este camino».
«Las mayores diferencias que veo entre los rodajes y equipos de Colombia y los de España tienen que ver con la organización, con cómo se produce. Porque luego, en el día a día del set, pasan las mismas cosas. Siempre hay quien te pone en duda en tu primer día de rodaje: una mirada, un gesto, un comentario… Lo hacen tanto chicos como chicas. Solo cuando has demostrado al equipo tu calidad como directora se produce el cambio, pero es un proceso largo. Eso pasa en Colombia, en España y diría que en el mundo entero. Y no solo en el audiovisual: en todas las profesiones. A las mujeres nos lleva más tiempo conseguir que confíen en nosotras, que acepten nuestro liderazgo y valoren nuestra competencia».
«Además, la asignación de proyectos suele partir del miedo y del estereotipo de que a nosotras lo que se nos da bien son los temas emocionales. Pero ¿quién ha dicho que no podemos dirigir grandes series policíacas, de acción, thrillers, con grandes efectos visuales? Ya se ha demostrado que lo podemos hacer sin que nadie nos regale nada».
«Por otro lado, el hecho de ser madre, cuando estás en un proyecto, te obliga a retirarte por un tiempo y luego a conciliar los tiempos de rodaje con la lactancia y la crianza, lo cual es muy difícil. Yo tuve que dar ese paso al costado cuando tuve a mis dos hijos, para luego hacer el esfuerzo de volver y reincorporarme. Esto cuesta especialmente en Colombia, donde los días de rodaje son mucho más largos. Es muy difícil, pero lo logré: mis hijos han crecido, me aman y me respetan».