Mª Esther Colás es licenciada en Ciencias Químicas y tiene titulación de profesora de piano y lenguaje musical y de profesora de Secundaria en la especialidad de Música. Actualmente imparte clase en el IES Pedro Duque de Leganés (Madrid).
Participar en la formación de Platino EDUCA ha sido una experiencia extraordinaria para nuestro centro, tanto en el ámbito educativo como en el personal. Embarcarnos en la creación de un cortometraje ya suponía un gran reto, pero nunca imaginamos que, con nuestra primera participación, llegaríamos a ganar el concurso autonómico. Ha sido una vivencia que recordaremos siempre.
Todo comenzó con la creación en nuestro instituto del Punto de Encuentro, un aula pensada para el alumnado que llega de otros países o que tiene dificultades para relacionarse con sus compañeros. Es un espacio donde pueden jugar, conversar, compartir tiempo con otros alumnos y, si lo necesitan, hablar con un adulto de confianza.
Fue entonces cuando pensé en Anastasia, una alumna a la que doy clase de Música desde hace cuatro años. Recordé las dificultades que vivió al llegar al instituto, especialmente por la barrera del idioma, y cómo, gracias a su esfuerzo, ha conseguido integrarse poco a poco. Me pregunté cómo habría sido su adaptación si hubiera contado desde el primer día con un espacio como el Punto de Encuentro.
Anastasia comenzó a compartir conmigo su historia y, desde el primer momento, toda la clase entendió que estábamos trabajando con una experiencia real, llena de emociones y con un mensaje muy valioso. La implicación del alumnado fue inmediata y el proyecto pasó a ser de todos.
Uno de los mayores retos fue representar los recuerdos de la infancia de Anastasia en Ucrania. No disponíamos de fotografías familiares, ya que se habían perdido, por lo que tuvimos que buscar imágenes, vídeos, efectos y música libres de derechos que nos permitieran reconstruir su historia de forma respetuosa y emotiva. Mientras yo realizaba la formación online de Platino EDUCA, el alumnado investigó y colaboró activamente en esa búsqueda.
Durante tres meses trabajamos con constancia. Hubo momentos en los que pensamos que no seríamos capaces de terminar el proyecto. Nuestros recursos eran muy limitados: una cámara del instituto, el aula de informática y un programa de edición que no permitía el trabajo colaborativo online. Aun así, aprendimos a adaptarnos, a resolver los problemas que iban surgiendo y a sacar el máximo partido a lo que teníamos.
A todo ello se sumaba un reto personal: nunca antes había editado un proyecto audiovisual ni dirigido una experiencia de este tipo. En muchos momentos tuve dudas, pero el proceso terminó convirtiéndose en un aprendizaje continuo para mí y para mis alumnos.
Ver el resultado final, la emoción de Anastasia al contemplar su historia en la pantalla y la repercusión que el cortometraje ha tenido en el instituto y entre las familias hicieron que todo el esfuerzo mereciera la pena.
Quiero agradecer a Platino EDUCA la oportunidad de vivir esta experiencia. Ha sido un camino lleno de retos, aprendizajes y emociones que nos ha enriquecido enormemente. Ya estamos deseando volver a participar.
También me gustaría animar a todos aquellos docentes que tienen una idea o ganas de hacer algo diferente en el aula, pero no saben por dónde empezar. Yo también tenía esas dudas. No hace falta ser especialista en cine ni dominar la edición audiovisual. Lo más importante es tener una historia que contar, confiar en el alumnado y atreverse a dar el primer paso. El resto se aprende por el camino.